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Fernando Tafur: “La auditoría interna es hoy un asesor estratégico clave para las organizaciones”

En esta entrevista, Fernando destaca como aún en muchas compañías no se tiene una cultura de compliance, ya que no se le da la importancia necesaria y por ende, no se asignan recursos necesarios

Con una sólida formación en Finanzas y Auditoría y una trayectoria que abarca desde firmas Big Four hasta la consultoría de riesgos, nuestro nuevo compañero de Atlas Value Management analiza los hitos de su carrera, su visión del sector y los retos que marcarán el futuro de la gestión empresarial.

¿Nos puedes contar sobre tu formación académica? ¿Desde el inicio tenías claro a lo que te ibas a dedicar o has tenido cambios en ese proceso?
Estudié Ingeniería en Finanzas, Contabilidad y Auditoría en la Escuela Superior Politécnica del Ejército y posteriormente realicé un Máster en Dirección y Gestión Financiera con especialización en big data en finanzas. Cuando transcurrían los primeros años de colegio, recibí la materia de contabilidad y esto me permitió darme cuenta de que las finanzas y los números eran temas que me apasionaban. Tanto es así que, a los 15 años, escogí la especialidad de informática con mención en contabilidad, dándome total claridad sobre a qué me dedicaría en el transcurso de mi vida profesional.

¿Cómo describirías tu trayectoria profesional y qué te motivó a especializarte en temas de auditoría interna?
Mi trayectoria profesional comenzó cuando tenía 22 años en una Big Four en el área de auditoría externa; pienso que haber trabajado a mi corta edad en una firma de auditoría permitió que conozca y adquiera conocimientos sólidos de varias industrias. Posteriormente, trabajé en el área de auditoría interna en una empresa multinacional de seguros; fue aquí donde aprendí buenas prácticas de auditoría, permitiéndome comprender la importancia del control interno y tener una visión más integral de cómo la gestión de riesgos en una empresa puede ser un pilar fundamental para alcanzar los objetivos organizacionales. Ya con conocimientos previos de metodologías de auditoría, gestión de riesgos y procesos, tuve la oportunidad de regresar a una Big Four al área de Business Consulting – Internal Audit & Risk, y aquí como consultor realicé trabajos para diferentes empresas a nivel mundial, lo que me permitió empaparme de conocimientos técnicos sobre cómo las empresas líderes gestionan los riesgos. En este segundo paso por una Big Four tuve mentores que se encontraban en países con un mayor nivel de madurez en metodología de auditoría interna, por lo que fue una experiencia muy enriquecedora para aplicar en los clientes de LATAM.
La principal motivación para especializarme en auditoría interna es que el auditor puede contribuir al fortalecimiento de los procesos organizacionales desde una perspectiva estratégica. Además, como auditor, tengo la oportunidad de enfrentarme a varios retos y, por ende, la motivación de seguir preparándome para ofrecer soluciones de impacto que agreguen valor a la gestión empresarial.

¿Qué reto profesional enfrentaste que te enseñó más?
El reto profesional que tuvo mayor impacto fue cuando tenía 2 años en el área de auditoría externa y, debido a un buen rendimiento profesional, me dieron la oportunidad de liderar un equipo —normalmente en auditoría externa se lidera un equipo a partir de los 3 años—. Este reto me enseñó que el ser humano es capaz de afrontar retos donde se cree no estar preparado; sin embargo, con resiliencia, trabajo en equipo y persistencia junto a profesionales de mayor experiencia, se pueden llegar a cumplir metas que quizás al principio veía lejanas, logrando un resultado de calidad.

En tus roles anteriores, ¿cómo has contribuido al crecimiento o mejora de procesos en tu área?
Como auditor se tiene la oportunidad de relevar procesos, identificar riesgos y verificar que los controles se encuentren diseñados y operando efectivamente. A lo largo de mi vida profesional he contribuido a identificar riesgos que no se encontraban en el radar de la Dirección y, por ende, no existían controles para mitigarlos. Por ello, se ha trabajado con el cliente en la mejora de procesos en función de benchmarking de la industria, estableciendo controles oportunos y eficientes que han evitado que los riesgos se materialicen y que la compañía pueda lograr la consecución de los objetivos organizacionales.

Sobre tu incorporación a Atlas Value Management, ¿qué te ha llevado a decidir unirte a Atlas Value Management en este momento de tu carrera?
Atlas Value Management cuenta con profesionales de mucha experiencia en el mundo de la consultoría y altamente especializados, por lo que estoy seguro de que dentro de este entorno podré desarrollar mis capacidades innatas. Adicionalmente, Atlas tiene una gran reputación en la transformación empresarial y ofrece soluciones personalizadas a los clientes, agregando valor en cada trabajo que se realiza. Siento que actualmente es el momento ideal para unirme a Atlas, ya que me permitirá asumir nuevos retos, crecer en una firma donde la excelencia, el trabajo de calidad, el pensamiento crítico y la mejora continua son características que siempre están presentes, y donde junto a mi experiencia puedo agregar valor en temas relacionados con control interno, riesgos, gobierno corporativo, sistemas de gestión y procesos.

¿Cómo crees que tu perfil encaja con la cultura y los valores de Atlas Value Management?
Sin duda alguna, la cultura y los valores de Atlas encajan con mi perfil, ya que mi trabajo se ha caracterizado por brindar soluciones personalizadas a cada cliente, entregando un trabajo de calidad y excelencia. El trabajo en equipo, el intercambio constante de ideas, los desafíos de cada proyecto y el uso de metodologías y tecnologías de vanguardia son una combinación que, de acuerdo con mi experiencia, representan pilares enfocados en el cliente que permiten construir relaciones a largo plazo, siempre de la mano de la ética y las buenas prácticas.

¿Qué valor único crees que puedes aportar al equipo y a nuestros clientes desde tu experiencia y enfoque profesional?
De acuerdo con mi experiencia, el enfoque estratégico orientado a la mejora continua me ha permitido identificar riesgos y debilidades, proponiendo soluciones oportunas que fortalezcan los procesos y generen valor sostenible alineado con la estrategia empresarial. Además, mi compromiso con la ética, la transparencia y el aprendizaje constante me ha permitido crear relaciones de confianza con los clientes y con el equipo.

Desde tu punto de vista, ¿cuál es el factor más crítico que está transformando actualmente el sector en el que trabajas?
El factor más crítico que está transformando el sector es la digitalización integral de las áreas de control y gestión de riesgos. Las organizaciones están pasando a un modelo más dinámico y, particularmente, las áreas de control apalancadas en la tecnología y en los datos están evolucionando hacia auditorías continuas y predictivas. Hoy en día, las áreas de control son un asesor estratégico de la Dirección, con una visión transversal del negocio y del contexto en el que se desenvuelven.

¿Qué tendencia emergente identificas con mayor impacto de cara al 2026 y cómo piensas que las empresas deben prepararse para ella?
La tendencia emergente con mayor impacto es la integración masiva de inteligencia artificial y automatización en los procesos de negocio de manera transversal. Con la llegada de la inteligencia artificial, también surgen nuevos riesgos, para los cuales las empresas podrían tomar las siguientes acciones:

  • Definir políticas sobre el uso ético de la IA

  • Incorporar riesgos tecnológicos y de datos en el plan anual de Auditoría Interna

  • Fomentar que las áreas de control se formen en analítica de datos y automatización, aprovechando herramientas de data analytics para monitorear los procesos en tiempo real

Si tuvieras que elegir un “punto débil” habitual que ves en las empresas de tu sector, ¿cuál sería y cómo propondrías superarlo?
En muchas organizaciones no se tiene una cultura de compliance, ya que no se le da la importancia necesaria y, por ende, no se asignan los recursos necesarios. Sin embargo, hay que considerar que, según la Ley de Murphy, si algo puede salir mal, saldrá mal. La corrupción en todos sus ámbitos y el lavado de activos son una amenaza latente en todas las organizaciones y, hoy en día, en un mundo globalizado y con métodos más sofisticados para cometer estos delitos, es más complicado para las organizaciones sin una cultura de compliance mitigar dichos riesgos que podrían traer un impacto económico y reputacional. Los gobiernos de cada país, a través de leyes y tratados internacionales, ya han tomado acción respecto a temas de compliance; ahora es momento de que las compañías tomen conciencia de los riesgos que puede traer esta problemática de nivel mundial.

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