Con una trayectoria de más de 18 años en auditoría, compliance y gestión de riesgos, Krystel Zamora ha consolidado su expertise en la lucha contra el fraude y la corrupción
Su formación en Compliance y Antisoborno, sumada a certificaciones especializadas y su liderazgo en reconocidas organizaciones como WCA y EY, la han convertido en una referente en el sector. Se incorpora a nuestra consultora para seguir impulsando estrategias innovadoras para la evaluación de riesgos y el fortalecimiento de la ética empresarial en América Latina y España.
En esta entrevista, nos comparte su visión sobre los desafíos del compliance, la evolución del análisis forense y las tendencias clave en la detección y prevención de fraudes.
¿Qué supone para ti formar parte de esta consultora, sobre todo a nivel de enriquecimiento profesional?
Debo decir que el día en que los socios de Atlas me hablaron de la visión de Atlas y su enfoque de una relación más cercana con sus clientes, supe que era lo que quería en esta etapa de mi vida. Ser parte de Atlas hoy me permite combinar lo mejor de dos mundos: puedo poner en acción toda mi experiencia adquirida a lo largo de los años en grandes firmas, pero con un enfoque mucho más personalizado y cercano a las necesidades específicas y entornos de nuestros clientes. Esto me brinda la oportunidad de liderar proyectos innovadores, desafiar mis habilidades y seguir aprendiendo en un contexto más dinámico, ágil y adaptado a los mercados en Latinoamérica y España. Además, me entusiasma la posibilidad de trabajar junto a un equipo multidisciplinario de profesionales, creando soluciones a medida que generen un verdadero impacto en nuestros clientes.
Krystel Zamora, has ocupado el cargo de Vicepresidenta del Capítulo Ecuador de WCA y Gerente Senior en EY. ¿Cómo ha sido tu trayectoria hasta llegar a estas posiciones de liderazgo?
Mi trayectoria profesional comenzó hace algo más de 18 años (con el apoyo constante de mis padres, particularmente inspirada siempre en mi madre) en el mundo de la auditoría, donde adquirí una sólida base técnica y un enfoque riguroso en resultados. Posteriormente, tuve la gran oportunidad de ser parte del equipo que empezó la línea de negocio de Investigaciones de Fraude y Asistencia en Disputas en EY, una práctica pionera en Ecuador en esa rama, y donde desarrollé la mayor parte de mi carrera. Esto me permitió fortalecer mis habilidades técnicas y blandas gestionando proyectos y equipos de alto rendimiento en Ecuador y LATAM. En este camino además de tener la oportunidad de trabajar de la mano de grandes profesionales, colegas y clientes he sido parte del Directorio de WCA capítulo Ecuador desde sus inicios y en este camino hace casi dos años tengo el privilegio de liderar el rol de vicepresidenta de la WCA en Ecuador, lo que me ha permitido fortalecer mi liderazgo en el ámbito de la ética empresarial, creando un espacio para impulsar iniciativas de integridad y lucha contra la corrupción en Ecuador y la región. Ha sido un largo camino que definitivamente no hubiese sido igual sin el apoyo constante de mi familia, a ellos les debo gran parte del éxito de mi carrera.
¿Cómo ha influido tu formación y certificaciones en Compliance y Antisoborno en tu desarrollo profesional?
Creo que las Certificaciones son un “resultado de”. Más allá de ellas, la formación constante, e investigación en temas de Compliance y ABAC (por sus siglas en inglés) en general ha sido clave en mi desarrollo profesional, pues me ha permitido tener una visión holística de los riesgos a los que se enfrentan las organizaciones, los marcos regulatorios y las mejores prácticas internacionales para prevenir y detectar fraudes, corrupción y otros riesgos relacionados. Al final se convierte en una visión más estratégica y técnica para asesorar a las empresas en la implementación de políticas y controles de cumplimiento que sean sostenibles y eficaces. Además, me han permitido conectar con excelentes profesionales del sector y mantenerme actualizada con las últimas tendencias y desafíos del mercado.
Como parte de tu rol, lideras proyectos en evaluación de riesgos, investigaciones de fraude y cumplimiento corporativo. ¿Cuáles son las principales tendencias en la detección y prevención de fraudes en las empresas hoy en día?
Una de las principales tendencias, e imperante pienso, en la detección y prevención de fraudes es el uso creciente de la tecnología, como la inteligencia artificial y el análisis de datos, para identificar patrones de comportamiento sospechosos y mejorar la eficiencia de las investigaciones. Además, los programas de cumplimiento están evolucionando hacia un enfoque más proactivo, enfatizando el establecimiento de una cultura de ética desde el nivel más alto de la organización. Los fraudes en el entorno digital, como el ciberfraude, también están en aumento, por lo que las empresas deben integrar medidas de seguridad más robustas y monitorear constantemente sus riesgos y sistemas.
¿Qué importancia tiene el análisis forense en la gestión de riesgos corporativos y cómo ha evolucionado su aplicación en América Latina?
El análisis forense es crucial en la gestión de riesgos corporativos, ya que permite detectar y comprender la causa raíz detrás deficiencias, irregularidades, fraudes dentro de una organización, así como cuantificar los impactos de potenciales perdidas. El comportamiento en América Latina es interesante, porque pese a que una encuesta reciente del ACFE Global mostró que Latinoamérica y Caribe registró la pérdida media más alta por caso de fraude (USD 250.000), vemos que el diamismo y globalziación han llevado a las organizaciones a acelerar sus pasos en materia de investigación y compliance. Las empresas ahora reconocen la importancia de abordar estos problemas de manera proactiva, con una visión más integral que incluye no solo la investigación de incidentes, sino también la prevención y mitigación de riesgos futuros mediante la implementación de controles adecuados.
¿Qué desafíos enfrentan las empresas al adoptar normativas como ISO 37001 y cómo pueden garantizar su cumplimiento de manera efectiva?
Debo decir que soy enemiga del “check the box” en términos de compliance, creo que uno de los principales desafíos es el cambio en el mindset organizacional al respecto y la falta de “seriedad” y concienciación dentro de la organización, especialmente en los niveles más altos de gestión en la implementación de este tipo de normas. La implementación de normativas como ISO 37001 requiere un enfoque cultural, donde todos los miembros de la empresa comprendan la importancia de la integridad y el cumplimiento. Las empresas deben asegurarse de que la norma sea adoptada de manera transversal, con políticas claras, formación continua y sobre todo un sistema de controles y monitoreo efectivo. Además, es fundamental contar con un compromiso real de la alta dirección para que el cumplimiento no sea visto como una carga/gasto, sino como una inversión estratégica.
Cuéntanos un poco acerca de cómo logras sinergia entre tu rol profesional y personal para alcanzar el equilibrio ideal.
Creo que el equilibrio “ideal” no siempre tiene una receta mágica, porque no todo funciona para todos, pero estoy convencida de que tener claro los propósitos personales y corporativos y evidentemente buscar estar en lugares y con personas con cuyos valores y propósitos pueda comulgar me ha permitido trabajar con pasión, rodearme de una red extraordinaria de profesionales, y ser una mujer presente en todas mis facetas cómo mujer, mamá, hija, amiga. No siempre cómo lo hubiese querido exactamente, pero de eso se trata la vida también, de adaptarnos. Aprendí de un sabio amigo hace tiempo el lema de “todo llega” y trato de vivirlo a diario con metas claras sin prisa pero sin pausa, disfrutando el camino.
Como Vicepresidenta del Capítulo Ecuador de WCA y miembro activo de ACFE, ¿cómo contribuyen estas organizaciones al fortalecimiento de la ética empresarial y la lucha contra el fraude?
Ambas organizaciones, WCA y ACFE, pero también muchas otras organizaciones que hoy en día apuestan sus recursos a la construcción de un entorno empresarial más íntegro, juegan un papel crucial en el fortalecimiento de la ética empresarial al proporcionar un espacio de intercambio de buenas prácticas, formación profesional y promoción de la integridad en los negocios. A través de su red de profesionales y recursos, estas organizaciones ayudan a sensibilizar sobre la importancia de tener una cultura de cumplimiento y a impulsar iniciativas que combatan el fraude y la corrupción.
En tu opinión, ¿cómo evolucionará el sector de forensic y compliance en los próximos cinco años?
El Compliance, el de la aplicación de metodologías y herramientas forenses, dejó de ser un “nice to have” hace mucho. Creo que seguirá evolucionando con un enfoque más integrado hacia la tecnología, la automatización y la inteligencia artificial, lo que permitirá a las empresas detectar riesgos de manera más eficiente y proactiva. También es probable que veamos un aumento en la colaboración cross-border, ya que las normativas internacionales se alinean más y más en torno a la lucha contra el fraude, la corrupción y otros delitos económicos. Las empresas estarán cada vez más enfocadas en la prevención, y no solo en la resolución de incidentes, con un énfasis en la integración de soluciones que vayan más allá del cumplimiento normativo, buscando un verdadero cambio cultural hacia la ética.
¿Qué consejos le darías a las empresas y profesionales que buscan adelantarse a los riesgos emergentes en integridad corporativa?
Mi consejo sería mantenerse siempre un paso adelante mediante la implementación y medición de programas de cumplimiento flexibles que puedan adaptarse a los cambios regulatorios y tecnológicos. Además, fomentar una cultura organizacional de ética desde los niveles más altos hasta los operativos es clave para prevenir riesgos. Invertir en tecnología para la detección temprana de riesgos emergentes, como el fraude digital, es fundamental. Finalmente, creo que formalizar las áreas de compliance e investigación, dotarlas de recursos presupuestados (no solo reactivos) permitirá a las empresas estar mejor preparadas para afrontar los desafíos futuros en un entorno cada vez más complejo y dinámico.

